25 de mayo de 2013

Discurso de graduación, Rocío Fernández Besoy

Buenas tardes a todos,

Por fin ha llegado el día; el día en que, tras horas de sueño, o de falta de sueño mejor dicho, de estudio, de trabajo y dedicación, de exámenes y, lo que es peor, de exámenes hasta las 4 de la tarde en el salón de actos, de cafeína, horas de biblioteca, subrayadores fosforitos, torres y torres de apuntes y un sinfín de recuerdos difusos... los años de instituto y este último curso quedan atrás.
Por eso, me gustaría felicitar a todos mis compañeros por haber llegado hasta aquí, porque ha sido un año duro, pero lo hemos logrado; y también dar las gracias: en primer lugar a padres y familias en general, por su apoyo, porque sin ellos la mayoría de nosotros no lo habríamos conseguido; y en segundo lugar, a profesores, cuyo empeño ha hecho posible acabar temarios en un curso escolar que no llega ni a 8 meses.

En mi caso, no puedo hablar de dejar atrás una larga etapa de mi vida, pero sí una muy importante. Llegué a este instituto hace menos de dos años, al empezar bachillerato, como muchos de mis compañeros.
Al principio nos asaltaba un poco la duda y la curiosidad, qué nos encontraríamos. La incertidumbre ante el paso de la ESO al bachillerato, ante el paso, en algunos de los casos, de un colegio pequeño y cerrado a un gran instituto y, sin embargo, las sensaciones siempre fueron buenas: clases nuevas, profes nuevos, gente nueva... y, a pesar de todo, en unos pocos meses ya parecía que eramos « de los de siempre ».
Y así pasó primero, visto y no visto, entre clases de educación física y CMC, que nos parecía a todos tan fuera de lugar y que sin embargo, qué no habríamos dado por tenerla en segundo en vez de cualquier otra optativa, ¿verdad? También estuvo el viaje a Londres, todos aquellos Mind The Gap, canciones por las calles y anécdotas divertidas que muchos de nosotros nos perdimos.

Segundo comenzó tras un ansiado verano y Septiembre nos pilló medio por sorpresa: hizo falta cambiar el chip y ponerse en situación. Vuelta a las clases de historia para los de Ciencias, que ya teníamos bastante olvidadas todas esas fechas y nombres de políticos ; y nuevas optativas para los de letras. Comentarios de texto, ejercicios, exámenes, debates, trabajos y controles, y el día aún seguía teniendo 24 horas. Aunque en realidad, hay que admitir, que una vez pasado, ¿quién diría que ha sido para tanto? Si al fin y al cabo, hoy venimos todos recuperados, sin ojeras y de punta en blanco.

A pesar de todas las horas de trabajo, durante estos dos años no solo nos hemos preparado para selectividad, sino para algo mucho más importante y valioso: la vida real.
Habremos sacado conocimientos útiles del libro de física, de los apuntes cogidos de la pizarra en matemáticas o dictados por Luis en filosofía, pero estoy segura de que todos nosotros hemos aprendido aún más de nuestros profesores como personas, de sus cualidades : de su paciencia, constancia, humor, inteligencia o dinamismo; y de sus consejos, por cada vez que se han parado a recordarnos que « lo más importante no eran las notas » o que « en 2º de bachillerato, si te sobran 3 horas al día para dormir, bien ; y si no pues te aguantas » y de nuestros compañeros, que son una de las partes más importantes, pues, echando la vista atrás, si hay algo verdaderamente valioso que nos llevamos del Dionisio son amigos y momentos. Y momentos con nuestros amigos, con nuestros profesores y con nuestros compañeros.

Y es que el día de hoy no solo marca el final de una etapa, sino también el comienzo de otra nueva, en la que cada uno seguirá su propia dirección. Nos esperan años de experiencias nuevas, de demostrar lo que valemos y de tomar importantes decisiones con las que, antes o después, encontraremos nuestro lugar. Sin embargo, no importa el tiempo que pase ni lo lejos que nos lleven nuestros caminos, el Dionisio Aguado y el recuerdo de estos años formarán siempre parte de nuestras vidas.

Muchas gracias.




2 comentarios:

Angel Lopez B1A dijo...

Muy buen discurso también el tuyo Rocío, me hubiera gustado hablar tan bien como tú, a mí al final me tembló la voz en algunos momentos XD

Antonia dijo...

Bueno, Rocío me alegra muchísimo que tengas un bonito recuerdo de tu paso por el "Dionisio Aguado". Deseo que el curso de Lengua te haya resultado interesante y que, a pesar de ser una asignatura obligatoria la hayas disfrutado. Yo sí he disfrutado corrigiendo tus ejercicios, viendo tu evolución y esfuerzo. Y me alegro muchísimo de que todo ese esfuerzo se haya visto recompensado en la "temida Selectividad".

:)¡Enhorabuena!