8 de marzo de 2013

Importancia del eufemismo y el lenguaje políticamente correcto.

Actualmente, en los periódicos, diarios y demás medios de comunicación resurge el controvertido
tema de debate sobre el lenguaje políticamente correcto y el uso del eufemismo. Según el
diccionario de la Real Academia Española (RAE), un eufemismo es la "manifestación suave o
decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante", es decir, el eufemismo
responde por tanto a un gesto de cortesía, pero a veces es utilizado como a una maniobra para
camuflar la realidad, y es aquí donde comienza el gran problema.

En primer lugar, hay que tener en cuenta en qué situaciones debemos hacer uso del eufemismo, yo
pienso que hay que usarlo en momentos donde sea imprescindible, es decir, para no herir los
sentimientos de otra persona, por ejemplo, en vez de decir "discapacitado", utilizar un término
más suave como "persona con capacidades diferentes". Pero también, nos puede servir para
renovar nuestros argumentos, tanto a favor como en contra, sobre un determinado tema, ya que
estos suelen acercarnos o son una manera de hacer entender lo nuevo para hacerlo más familiar.
Por esto, de un modo constante los eufemismos se adoptan o resultan convenientes para sostener
un discurso público.

Pero al mismo tiempo, debo mostrar mi denuncia sobre aquellos que utilizan los eufemismos para
disfrazar la realidad, es el caso de muchos políticos, que por miedo a decir la verdad, sobretodo en
los tiempos difíciles de crisis o ante una catástrofe o suceso que va en contra de su voluntad y que
les perjudica en su futuro, deciden matizar mediante el uso de los eufemismos su discurso político,
para así hacer ver a los oyentes y demás población, que el problema por el que se está pasando no
es tan grave como muchos dicen. Un claro ejemplo de esto, es el término que utilizó, durante
bastante tiempo, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero para referirse a la
grave crisis en la que España y muchos países del mundo están hoy sumidos, a la que consideró
como una "desaceleración económica", término que según fue avanzando la crisis, sustituyó por
"desaceleración transitoria ahora más intensa". Otro ejemplo, más actual, del mal uso que hacen
los políticos de los eufemismos es el siguiente: el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, utilizó
en uno de sus discursos, múltiples eufemismos para esquivar pronunciar la palabra "rescate", y usó
en su lugar, "Línea de crédito", "préstamo en condiciones extremadamente favorables", "apoyo
financiero".
Así pues, en la comunicación política el uso de eufemismos está relacionado con una actitud
reactiva utilizada por aquellos que funcionan de un modo defensivo o inoculador, los políticos, que
emplean las palabras en sentido distinto del que propiamente les corresponde y en donde hay una
mutación o traslación de significado.

En suma, podemos concluir diciendo que los eufemismos son una herramienta fundamental en el
discurso político español, que permite a los políticos disfrazar la realidad, bien sea para rebajar la
gravedad de determinados hechos, o bien para exagerar la responsabilidad del Gobierno en los
momentos más críticos. Pero además es una fórmula de cortesía o respeto hacia otras personas a
las que les sentaría mal el escuchar la palabra tabú.

2 comentarios:

Antonia dijo...

Creo que tienes razón, Marcos, al decir que nuestros políticos disfrazan la realidad mediante el uso y abuso de eufemismo, lo cual muestra la falta de respeto hacia los ciudadanos, nosotros, sus votantes ...nos engañan con "palabras bonitas" porque ¿no quieren que suframos? o más bien porque ¿temen nuestro juicio crítico?
Buen texto para el debate, Marcos

Marcos Delgado Álvaro dijo...

Totalmente de acuerdo, solo hay que encender la televisión o leer la presa para darse cuenta del mal uso que hacen los políticos del eufemismo.
Gracias Antonia.