15 de enero de 2013

Texto argumentativo: “Cómo mantener una amistad”




Como ya decía Aristóteles en la Antigua Grecia, el hombre es un animal social, y por este hecho no solo necesita vivir en sociedad, sino que necesita relacionarse con ella, entablar amistades. De hecho, estudios realizados por la Universidad Brigham Young, en Utah, reflejan que “tener una extensa red de amigos mejora en un 50% las posibilidades de supervivencia”. Así que, aunque a día de hoy parezca que la vida de las personas se centre principalmente en su desarrollo académico, laboral y familiar, dejando a los amigos en un segundo o tercer plano olvidado, a la vista de estos resultados parece razonable valorar a nuestros amigos como se merecen.

Según la escritora Edna Buchanan “friends are the family we choose for ourselves” (los amigos son la familia que elegimos nosotros mismos). Y esto significa dos cosas: Para empezar, que vamos a tender a elegir amigos afines a nosotros, en personalidad o gustos, pues difícilmente vamos a estar interesados en pasar tiempo con una persona completamente distinta a nosotros en gustos y aficiones, ya que no podríamos compartirlos con ella, y tampoco querremos un amigo con una visión de la vida totalmente diferente a la nuestra, pues esto propiciará continuas discusiones y enfrentamientos. Y finalmente, que tras haberlos elegidos, tenemos que respetarlos tal y como son, aceptar sus personalidades, pues aunque podamos “elegirlos” no significa que sean de nuestra propiedad, no podemos cambiarlos. Por esto, y desde mi punto para mantener una amistad es necesario que haya una buena base (personalidades no demasiado opuestas, algún interés común), pero es aún más importante el respeto, que aunque pueda parecer antagónico a la confianza, es importante que los dos se den en la misma medida, y este término medio es lo que se denomina asertividad: poder decir siempre lo que se opina sin ofender a los demás. Otra cualidad imprescindible es la paciencia, que será necesaria tras cada discusión, pues los problemas tienen solución, y solo hay que molestarse en buscarla; también habrá que echar mano de ella para “soportar” aquellos detalles que no nos gusten en nuestro amigo: si nuestro amigo habla muy alto y eso nos pone nerviosos, podemos hacer un mundo de ello, pero también podemos aprender a soportarlo. Además, un amigo es una persona que nos ayuda y a la que ayudar desinteresadamente, por lo que la confianza y la disponibilidad son algo que siempre se valorará. Por último, lo más importante para mantener la amistad con el paso del tiempo, y sin importar la distancia, es mantener el contacto; pero no es necesario mantener un contacto atosigante, saber continuamente de la vida del otro, estar siempre al día... basta con hacer una llamada periódicamente, realizar visitas de vez en cuando, contar con ellos para las ocasiones importantes y, sobretodo ser consciente de que aunque sea poco lo que hay que hacer para que una amistad verdadera perdure, es ese mínimo interés el que diferencia la continuidad o la pérdida de una amistad.

Así pues, una amistad larga y duradera no se basa en un solo pilar, sino en cinco distintos: asertividad, paciencia, confianza, disponibilidad, e interés por el otro, que son importantes por igual para mantener nuestras relaciones.

1 comentario:

Antonia dijo...

Creo fundamental dejar libre al amigo, y en esa libertad está el no juzgarle si un día decide ir al cine con alguien que no soy yo ...
¡Qué difíciles son las relaciones!, ¿no?