1 de noviembre de 2012

Concepto actual del amor de Bécquer

El amor según la Real Academia Española tiene multitud de significados. Para Bécquer el amor puede ser de dos tipos, el primero será el que da la felicidad y la alegría y el segundo es el que deja un rastro de desolación. Estos dos tipos tienen su origen en la mujer, que es el ser bello que provoca, al principio, la atracción y la alabanza de esta, pero que después, si se produce el rechazo, provoca la desesperación, el fracaso y el desengaño, llegando incluso a la muerte.

En la actualidad esta idea del amor está anticuada, ya que los conceptos de lealtad, fidelidad... no se tratan con la misma rigurosidad que antaño. Hoy día, las parejas no se basan en el amor de por vida, sino que es un amor efímero en el cual, cuando se apaga la llama que une los sentimientos de afectividad de estas dos personas, la pareja se disuelve y continúa su vida por caminos distintos.
Además cuando esto ocurre, pocas veces se insiste en arreglar los desacuerdos y el hombre no desespera intentando recuperar a la amada, sino que, busca otra que vuelva a reavivar la llama del amor.

En conclusión, hay que reconocer que los valores de las personas han cambiado y por tanto el concepto de amor también. Ahora predomina, en la mayoría de las relaciones, el materialismo y los intereses propios ante los ajenos. Algo que antes era impensable, ya que se daba todo por el ser amado.

3 comentarios:

Tami Fernández Delgado dijo...

Marcos sin palabras, me ha encantado este punto de vista que además es el que yo comparto. Estoy totalmente de acuerdo contigo :)

Luis dijo...

Brillante muchacho, me encanta.

Antonia dijo...

A pesar de no coincidir con tu visión sobre el amor (será cosa de la edad), tu artículo es muy bueno además de presentar un punto de vista totalmente moderno... Pero,..¿De verdad, que ahora se acepta de forma natural que el amor sea algo efímero, pasajero? En su definión yo creo que están esas características pero no creo que las aceptemos... Es más, en mi opinión nos empeñamos en que sea eterno.
Buen trabajo, Marcos