15 de marzo de 2012

Poesía de posguerra

Hoy a primera hora hemos tenido una clase bastante densa, por así decirlo, puesto que hemos visto todo el temario de literatura referido a la poesía de posguerra. Desde la década de los 40 hasta la de los 70, que es el tema que podría entrar en la PAU.

Este es un esquema del contenido que hemos tratado hoy en clase.


  • Años 40. Se dan TRES TIPOS de poesía.
    • Poesía arraigada. En la cual vemos el florecimiento de dos revistas, Escorial y Garcilaso. En esta etapa se da un tono heroico y belicista a los poemas.
      • Luis Rosales, La casa encendida.
      • Panero, La estancia vacía.
      • Ridruejo, Sonetos a la piedra.
      • Vivanco.
      • García Nieto.
    • Poesía desarraigada. Lo cotidiano, la realidad es lo central en su poesía, la cual es principalmente existencialista.
      • Dámaso Alonso, Hijos de la ira.
      • Aleixandre, Sombra del paraíso.
      • Crémer.
      • Hidalgo.
      • Bousoño.
      • Hierro.
      • Figuera.
      • Valverde.
      • Celaya.
      • Blas de Otero.
    • Poesía de evasión. Se dan varias tendencias.
      • Postismo, el cual es un Postsurrealismo.
        • Chicharro.
        • Edmundo Ory.
        • Gloria Fuertes.
      • Grupo Cántico, enlaza con la Generación del 27.
        • Molina.
        • García Baena.
  • Años 50. Se da una poesía principalmente social, pretenden alejarse de lo anterior e intentar que su poesía sea testimonio y protesta, una herramienta de lucha contra el Estado.
    • Crémer, Con la paz al hombro, Espada y pared.
    • Celaya, Cantos Íberos.
    • José Hierro, Tierra sin nosotros, Quinta del 42, El libro de las alucinaciones.
    • Otero, Pido la paz y la palabra, ANCIA (Ángel fieramente humano y Redoble de conciencia), En Castellano, Que trata de España...
  • Años 50-60. Se da la Generación del 50. Sus temas son la preocupación por el individuo con una gran dualidad entre el inconformismo y la denuncia y el pasado militar en muchos casos de sus progenitores.
    • Ángel González, Áspero mundo.
    • Valente, Poemas a Lázaro.
    • Rodríguez, Don de la ebriedaz.
    • Gil de Biedma, Compañeros de viaje.
    • Goytisolo.
    • Brines.
    • Gamoneda.
  • Años 70. Se da una libertad formal, escritura automática, artificialidad... Se quiere una provocación con un tono frívolo.
    • Gimferrer, Arde el mar, La muerte en Beverlly Hills.
    • Carnero, Dibujo de la muerte.
    • Colinas, Truenos.
  • Por último, citar a los poetas actuales como Ana Rosetti, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Molina...

Para finalizar esta entrada tan esquemática os pongo aquí un par de poemas interesantes:

Insomnio, Dámaso Alonso. Poema que comienza esta época de la poesía.

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches? 

En este poema se puede ver fácilmente un negativismo y un pesimismo bastante característico de la época. A mi parecer, el poeta intenta realizar una pregunta retórica, no tanto para ese ente llamado Dios sino también para sí mismo, intentando así encontrar una respuesta que sabe que no va a hallar jamás. Por lo que esto se convierte en un bucle sin fin de pesimismo que puede llegar a destruir al poeta. Es algo bastante característico y significativo de la época que está atravesando España para los intelectuales.

Hombre, Blas de Otero. De la obra Ángel fieramente humano.

Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.

Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.

Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.

Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser —y no ser— eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!

En este poema vemos de nuevo la interjección a ese Dios. Además se da la mención a la muerte como una lucha cuerpo a cuerpo, igualmente tenemos un pesimismo agudo en la última estrofa que nos hace una descripción bastante buena de la vida. Una constante huida de la muerte.

Por último poner un par de vídeos interesantes:

Victoriano Crémer, Los caminos del amor.

Poema de Vicente Aleixandre y una entrevista.
Con esto, dar por finalizada la entrada de hoy. 
Espero que mañana os salga bien el examen de Filosofía, mucha suerte.

2 comentarios:

Antonia dijo...

Buena entrada, Lucía
Buena elección de vídeos y poemas que sirven para mostrar de forma algo más concreta la teoría vista hoy y que has sistematizado perfectamente.

Estaría bien dedicar un día a la lectura de poemas y quizá el visionado de algún video.

Yo también os deseo suerte para el examen de mañana ... ¡Que la fuerza os acompañe! ...

Elena dijo...

Lucía, está muy muy bien la entrada.
Creo que el esquema está muy elaborado y es muy trabajoso de hacer. ¡Gracias puesto que he podido completar mis apuntes!

Creo que los poemas son muy acertados y reflejan totalmente el pensamiento de estos años; sobre todo el pesimismo.
También coincido totalmente con los comentarios que haces acerca de los poemas: en ambos observamos ese pesimismo, esa mala imagen de la sociedad y la apelación a Dios.

A través de la entrevista a Vicente Aleixandre también queda claro esa importancia que los poetas de esos años daban -y aún dan- a la palabra.