23 de octubre de 2011

¿Realmente hay valor?

La corrida de toros es un espectáculo que consiste en lidiar varios toros bravos, a pie o a caballo, en un recinto cerrado, la plaza de toros. Las corridas pueden clasificarse según la edad, el tamaño y la naturaleza brava del toro en becerradas, novilladas y las propiamente dichas, corridas de toros. Es el espectáculo de masas más antiguo de España y uno de los más antiguos del mundo. En España, se establece como tal en el siglo XVIII, donde la corrida finaliza con la muerte del toro, a diferencia de las corridas de Portugal, en las cuales no se acaba con la vida del miura.

Las corridas de toros no han sido muy bien vistas por los intelectuales desde la época de los ilustrados, como Jovellanos, y otros posteriores como Francisco de Goya… Tras el siglo XVII, con su apogeo, la “Fiesta Nacional” llega a su fin con la “Guerra de la Independencia Española”, pero más tarde surgirían nuevas revelaciones en la tauromaquia. Varias películas, como Aprendiendo a morir del Cordobés, La hora de la verdad o Torero por un día tratan y muestran su postura hacia este tema.

Pero no todo en la tauromaquia es elegante, valeroso e incluso bonito lo definirían gente relacionada con este ámbito. Ni mucho menos. Investigando sobre este tema hallamos que este acto, no tiene nada de valeroso ni bonito.24 horas antes de entrar en la arena, el toro ha sido sometido a un encierro a oscuras para que al soltarlo, la luz y los gritos de los espectadores lo aterren y trate de huir saltando las barreras, lo que produce la imagen en el público de que el toro es feroz, pero el instinto del toro es huir, no atacar. También se le han recortado los cuernos para proteger al torero. Se le unta grasa en los ojos para dificultar su visión y en las patas se pone una sustancia que le produce ardor y le impide mantenerse quieto, así el torero es capaz de lucirse ante el público. La corrida de toros, según mi parecer, es un símbolo, no de valentía, belleza y elegancia, sino de sufrimiento y un acto de violencia contra los derechos de los animales, que nos anima a pensar como puede seguir en vigencia una tradición tan grotesca en pleno siglo XXI. De momento, Cataluña ya se ha despedido de las corridas de toros, debido a la nueva ley aprobada que entra en vigencia a partir de 2012. Por lo tanto, pido como hombre y exijo como ser humano respetuoso, la abolición de dicha tradición en todas las partes de España.

1 comentario:

Antonia dijo...

Muchos taurinos, precisamente lo que exigen es una mayor vibgilancia , pues en algunas fiestas con poco presupuesto se hacen este tipo de "arreglos" que buscan la diversión y se alejan de todo lo que se considera el toreo.