23 de octubre de 2011

Las corridas de toros



Las corridas de toros siempre han sido una “fiesta popular” y de un origen que se remonta, con la forma moderna, al siglo XVIII, pero siempre hubo, desde tiempos inmemoriales, unos pocos “matatoros” ambulantes que se ganaban la vida divirtiendo así al público.

Los intelectuales ilustrados, como Jovellanos, criticaban arduamente esta diversión popular; aunque el pueblo no le dio excesiva atención a la prohibición realizada por Carlos III. Francisco de Goya recoge también este arte de la tauromaquia en algunos grabados. Todos los gobernantes posteriores, hasta la época de Primo de Rivera, intentaron prohibir directamente las corridas, pero la impopularidad de estas decisiones impidió más acercamientos directos a esas proscripciones. Domingo Delgado de Cámara, escritor y crítico taurino, apunta lo siguiente refiriéndose a los impedimentos que siempre ha tenido la lidia de toros: “la fiesta es una superviviente nata: siempre rodeada de enemigos, solo se mantiene viva por el gran cariño que la profesa gran parte del pueblo español.” Sin embargo, los sondeos sobre el interés de la población en esta fiesta nacional, muestran lo contrario, habiendo decaído la atención sobre las corridas en más de un 20 por ciento en las últimas tres décadas.

Como opinión, exponiendo que la fiesta es antigua y con una gran tradición en España, sobre todo en la zona central y sur de la península, y con todo divierte a una parte de la población, no la encuentro del agrado personal. Es cierto que el toro de lidia está criado únicamente para eso, para la lidia, no me parece que sea lo más agradable, el estar viendo cómo se maltrata un animal para luego, después de una larga agonía, matarlo. No arremetería contra los que deseen ver esta fiesta y la defiendan por ser “tradición española” pero, a mi parecer, aunque se haya popularizado en los últimos tiempos en el extranjero, se ve también cómo la población si no muestra su rechazo, muestra, como mínimo, su indiferencia hacia la fiesta. Actualmente, muchísimos grupos pro-defensa de animales se manifiestan alguna vez contra las corridas de toros, incluso, hace un año, Cataluña prohibió los toros en su comunidad autónoma, prohibición que entrará en vigor en el año 2012. Esto nos muestra cómo la popularidad de los toros se ve paulatinamente menguada. En mi opinión esto seguirá ocurriendo ya que los jóvenes no nos interesamos ya por esta fiesta o, como yo, la vemos como algo cruel y medieval. La solución podría ser una alternativa, una variante “light” de las corridas de toros, que diera la opción de ver el arrojo y la valentía del torero y a la vez mantener al toro con vida y sin sufrir agonía. Es decir una opción que satisficiera a ambas partes por igual. Se podría llamar una corrida de toros “amable”.

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