3 de octubre de 2011

IGUALDAD DE GÉNERO

Antiguamente, como todos sabemos, el término “igualdad” carecía de existencia. Las mujeres debían ser sumisas y obedientes. Tenían que realizar las tareas del hogar, encargarse de sus hijos y cuidar de sus maridos, pues eran consideradas inferiores.
Sin embargo, desde el último siglo con el derecho a voto de la mujer, su incorporación al mundo laboral y la ocupación de altos cargos por ésta, tanto en empresas como en política, dicho término ha cobrado valor y sentido.
Uno de los valores que más influyen en la mentalidad de la gente, es la educación que se les da. Por lo tanto, debemos crear una sociedad cuyos valores se rijan por la no discriminación a nadie, en este caso, a la mujer. Pues ésta tiene los mismos derechos que los hombres, ya que ambos forman, de igual modo, la sociedad.
Personalmente apoyo esta iniciativa y confío en ella, pero hay hechos con los que no estoy de acuerdo. Por ejemplo, que tenga que haber el mismo número de hombres y de mujeres trabajando en una misma empresa o cargo. Opino que debería ser contratado el personal mejor cualificado sin importar su sexo. La discriminación positiva de la mujer es la primera que la perjudica pues parte de que es inferior, por lo tanto necesita una ayuda extra.
Para mí, la igualdad es un concepto, una mentalidad, un estilo de vida, y no por poner muñecas en semáforos, por ejemplo, se alcanza. La igualdad debe ser inculcada a las personas mediante ideas y argumentos.
Este tema genera debate, pues hay mucho sobre lo que opinar. Hay personas que pueden estar de acuerdo, o en contra, totalmente, y otras que pueden coincidir en algunas cosas y en otras no. Yo me incluiría en esta última.
Lo más importante es darle la oportunidad a todo el mundo para demostrar lo que vale, sin impedimentos. Todos debemos ser iguales en cuanto a derechos.

6 comentarios:

Antonia dijo...

Coincido contigo en gran parte del artículo, sin embargo, ¿qué puede hacer una sociedad moderna, demócrata, cuando sabe que miembros de su comunidad no cuentan con las mismas oportunidades? Es difícil determinar, pues no creo que ninguna mujer quiera deber su puesto de trabajo a una "cuota". Y por otro lado cuando se habla de mujeres que acceden a determinados puestos es como si estas mujeres no estuvieran cualificadas para hacerlo ... El debate está servido.

Lucía dijo...

Yo creo, sinceramente, que aunque sea algo un poco utópico (por no decir completamente) se debería dejar de lado los porcentajes de cargos de gobierno. Es decir, elegir a los candidatos por sus aptitudes, no por tener que rellenar un cincuenta por ciento de mujeres y quedarse ahí. Porque digo yo que habrá alguna vez que sea un sesenta por ciento y otra que sea un cuarenta.
Lo que realmente creo que debería importar es que no se tengan que poner esas medidas, lo que no ocurre puesto que ahí están, para que las mujeres sean contratadas en cargos de alta responsabilidad.
Porque yo en un futuro trabajo, no me gustaría que me contrataran para "llenar el porcentaje" si no porque lo valgo.

Daniel Caro dijo...

Coincido con Lucía, no me parecería justo que un chico con mejor experiencia y mejores estudios se quedase fuera de una empresa, por ejemplo, por el simple hecho de que necesitan llenar la mitad de cada sexo. Se debería buscar otra solución, no que se contraten por sexo, sino por calidad.

Lucía dijo...

Claro, por calidad, eso siempre. Pero hay veces que se dan casos en los que dos personas están igualmente preparadas. Lo que no deberían hacer las empresas es elegir al hombre en lugar de a la mujer por lo que son. Por el sexo. Ya sea para ahorrarse posibles bajas laborales o cualquier otra circunstancia.

El caso es que no debería haber distinción alguna entre hombre o mujer al querer conseguir un puesto de trabajo. Ni positiva ni negativa. Solo teniendo en cuenta su grado de capacidad para desempeñar el empleo.

Likak dijo...

Desde el punto de vista de un empresario, por ejemplo, puedo entender que entre dos personas (hombre y mujer) igualmente preparadas, se decante por el hombre, pues como has dicho tú, Lucía, se ahorrarían esa posible baja por maternidad. El empresario al fin y al cabo, por lo único por lo que mira es por el bien de su empresa.
No obstante, me parece injusto puesto que nosotras, las mujeres, no hemos elegido tener hijos, sigo que es algo que nos viene por naturaleza. ¿Qué le vamos a hacer?... Tendremos que tener derecho a una baja maternal.
Si fueran los hombres los que dieran a luz, creo que los empresarios (sigo con estos puesto que los he reflejado como ejemplo antes) se decantarían por las mujeres a la hora de contratar.

Borja dijo...

La discriminación positiva es a la par necesaria e injusta.
Sí, es cierto que las aptitudes personales del individuo, independientemente del sexo, deberían ser razón suficiente para conseguir un puesto de trabajo, pero como bien sabemos la realidad ni se aproxima a lo que la mayoría considera justo.
No olvidemos que un empresario siempre busca beneficio económico, pues ha creado la empresa con ese fin, por ello a la hora de llevar a cabo la selección del personal preferirá en la mayor parte de los casos al hombre, por las razones que ya habéis dicho (bajas...) Sin embargo, bajo mi punto de vista, si estas pérdidas que se producen ante una baja fuesen las mismas independientemente si es hombre o mujer las cosas quizás cambiasen.(Es decir igualar las bajas por maternidad y paternidad). Y digo quizás porque no me imagino el extremo al que pueden llegar los empresarios... Quien sabe si tomando esta medida que he propueso la discriminación fuese dirigida hacia todo aquel que tuviese una pareja estable.
Me gustaría terminar diciendo que no hay que olvidar que vivimos en una sociedad capitalista ,con sus pros y sus contras, en la que el dinero es el principio fundamental por el que se rige el mundo.