4 de octubre de 2011

¿Igualdad? Aún no.

Mujeres y hombres, a lo largo de la historia, han actuado de acuerdo a unos roles ya impuestos desde la antiguedad. ¿Desde cuándo? Pues no lo sé, pero ya en la Biblia, encontramos una imagen de la mujer como ser inferior. Y es que ha sido tal la importancia de la biblia (u otros libros sagrados) como el poder de las iglesias, que han sido los encargados, en la mayor parte de la historia, de educar a la sociedad e imponer unas normas, y con ellas un modelo de comportamiento.

Y así también ha contado la historia, que grandes hombres y filósofos (Aristóteles, Rousseau...), no han contado con la mujer como ser intelectual o para las cuales el hombre era la medida de la mujer. Y no sólo en Europa, en todo el mundo, la mujer ha sido despojada de sus derechos. En sociedades asiáticas, que naciera una niña era considerada como “una desgracia” porque los derechos los tenía el hombre, la herencia sólo recaía en él, e infinidad de cuestiones que solo aportan una actitud machista.

Y es que aún, en pleno siglo XXI, vemos sociedades con ideologías machistas, en unas más claras que en otras. Ideologías que deben erradicarse. Porque la mujer posee los mismos derechos que el hombre, y ha hecho cosas increíbles, muchas veces puesta a la sombra. Y creo, que estas grandes mujeres en numerosas ocasiones han sido consideradas como excepciones, porque “la mujer tradicional se dedica al hogar, a mantenerlo, al cuidado de los niños, a enseñarles el orden, o a trabajos con poca consideración social, etc”.

Pero es que se nos debe educar de una manera diferente, que mujer y hombre sean lo mismo, que no se diga de nadie que es inferior o superior, ¡fuera esas ideologías!. Nacemos diferentes, con una constitución biológica diferente, pero no con unas ideas, valores, personalidades ya impuestos. Desde el momento en el que nacemos se nos inculcan unos estereotipos: los colores de nuestra ropa (colores claros para las chicas, y fuertes para los chicos); juegos, juguetes (La típica cocinita, las muñecas, etc., para las chicas... y para los chicos, juguetes de acción, coches,...), que van desarollando en nosotros ciertas cualidades; los roles que nos imponen los padres, la sociedad, etc. De ahí la importancia que se nos eduque con otra mentalidad. Porque de pequeños pasamos horas viendo cómo actúan nuestros padres, los que nos cuidan o la sociedad, y de alguna manera dicha “nos vamos haciendo a la idea” de cómo son o “deben” ser las cosas. Todo esto dicho de una manera muy general. Por eso creo que es muy importante que esto cambie, que no sólo en el colegio, sino también en el hogar, fuera, se nos eduque de una manera igualitaria. Claro que la educación debe ser por igual, ¿por qué se nos debe educar de una manera diferente, inculcar valores diferentes?, ambos somos seres humanos independientemente del sexo que tengamos, no debe ser una educación favorecedora del hombre o una educación sexista, debe ser una educación por igual teniendo en cuenta las necesidades y diferencias de cada uno de los sexos. Por eso la importancia de “coeducar”. La educación es la base de todo. Yo, de acuerdo a mi experiencia, creo que la educación hoy en día en los colegios de este país, no es “tan” o no es desigual y tampoco promueve la desigualdad. No es solamente la educación dentro del colegio, sino fuera también.

Tanto mujeres como hombres, debemos tener las mismas posibilidades y derechos, estamos capacitados por igual, que el hecho de ser mujeres no nos quiten capacidades, por que no lo hace. Una mujer puede tener perfectamente las cualidades que asociamos al “jefe/director de la empresa”. Porque hay hombres y hombres, y mujeres y mujeres. Que no pongan en duda nuestra capacidad por el hecho de ser mujeres. Porque una mujer situada en lo alto, sigue siendo una “mujer muy mujer”.

3 comentarios:

Antonia dijo...

Estupenda elección con el video.

Lucía dijo...

Me ha gustado mucho el texto, como último apunte añadir, no elegimos al nacer si ser mujer u hombre, puesto que es al azar y deben existir los dos géneros, más igualitario que el azar, ¿qué es? Y en cambio nosotros, con nuestras antiguas tradiciones con los primogénitos y demás, lo que hacemos es doblar la realidad y la naturaleza hasta que sea antinatural. Porque en la misma naturaleza se dan los extremos que forman el equilibrio.
Bueno paro ya que me pierdo en mis divagaciones. En serio un texto muy bonito, me ha transmitido mucho.

Karla dijo...

Me ha parecido un texto bastante completo y he de decir que estoy de acuerdo en ciertos puntos del texto, pero también tenemos que considerar que todo es relativo y las barreras mentales están en nosotros mismos.