11 de abril de 2011

La Literatura debe reflejar su época

A lo largo del tiempo ha habido multitud de escritores que han sabido comprometerse con su época, escribiendo sobre aquello que los lectores esperaban leer (un claro ejemplo es el de la comedia realista burguesa del teatro de preguerra, cuyo representante por excelencia es Benavente) o adaptándose a las circunstancias políticas del momento (como en el teatro español de posguerra, lleno de censuras que se respetaban ya fuera por estar de acuerdo con no hablar de ciertos temas o por miedo a las consecuencias).

Sin embargo, también ha habido escritores que han rechazado las tendencias del momento, entendiendo que, con la aceptación de las mismas, no lograrían conseguir un cambio ni un acercamiento hacia el progreso a nivel social, político, cultural, moral..., que solo se conseguirá, según algunos, con el análisis de la realidad, mediante la exposición de sus soluciones o haciendo críticas sobre lo que se quiere cambiar para ser conscientes de ello y poder modificar esa realidad (otros ejemplos son: en el primer intento de renovación, de la Generación del 98, Valle Inclán y en el segundo intento de renovación, de la Generación del 27, García Lorca).

A pesar de la situación política del momento, relacionada íntimamente con las tendencias, ya sea progresista o conservadora, se deberían escribir obras que busquen la nueva realidad mejorada, esto es, un futuro mejor. Aunque el mundo en el que se viva sea considerablemente aceptable, creo que siempre hay que adoptar una conducta algo inconformista, que siempre vaya más allá, tras mucha más de la libertad que se tiene, buscando siempre el progreso, el cambio de una mentalidad que puede renovarse y mejorar abriéndose y mirando el mundo desde otra perspectiva que se pensaba que no se tenía.

En definitiva, los autores no deben comprometerse con su época, deben ir más allá de los que se les da, de lo que existe en el momento, porque es solo ese inconformismo, esa necesidad de pequeños o grandes cambios con los que se consigue lo mejor, puesto que si se escribiera siempre sobre lo mismo no se lograría ver que nada se modificara, se entraría en in círculo continuo en el que nada varía y en el cual todo está conseguido, donde no hay nada que cambiar a causa de que existe una aceptación total que daría lugar a un estancamiento, cuando la Literatura lo que persigue es todo lo contrario.

1 comentario:

Laura D dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con Selene. La Literatura debe reflejar aquellos aspectos de la realidad que se pretenden ocultar por distintas causas, por ejemplo, la censura de las obras de Miguel Mihura durante la Guerra Civil. Además, pienso que la literatura no debe ser un concepto elitista a lo que solo unos pocos pueden aspirar, sino que cualquiera es capaz de plasmar en un papel aquello que le desagrada, ama u odia, sin ninguna distinción.