16 de marzo de 2010

Mi lectura del Quijote.

Todos sabemos que el Quijote es una obra que critica los libros de caballería. Todos sabemos que fueron estos libros los que volvieron loco a Don Quijote de la Mancha. Todos hemos leído además, las duras críticas que reciben estos libros de los paisanos de don Quijote, el cura y el barbero. Pero, ¿cómo parodia Cervantes a estos libros y como eran sus protagonistas? El arquetipo de héroe de estos libros de caballería era un hombre joven, fuerte, gallardo y de buen linaje. Además eran expertos en combate y con un gran don de gentes, y que siempre triunfaban en lo que hacían.

¿Pero no podemos nosotros decir, que don Quijote de la Mancha era todo lo contrario a estos héroes? Para empezar, el hidalgo no era lo que se dice joven, era un hombre entrado en los cincuenta, delgado y debilucho, y de ningún modo apuesto. Quizá si fuera noble, pero comparado con los príncipes, condes y duques de los libros de caballería, ¿es algo un hidalgo de un pueblo manchego, alejado de la mano de Dios? Yo creo que no mucho. Además estos caballeros llevaban brillantes armaduras y armas, que en ocasiones estaban encantadas. Y Don Quijote... su armadura y armas eran viejas y endebles, incluso se fabricó una celada de cartón. Además, en el episodio de los molinos, Don Quijote sustituye su lanza por un tronco al ser esta quebrada por los “gigantes de viento”. El único objeto mágico que posee Don Quijote es el legendario Yelmo de Mambrino, que no es otra cosa que el utensilio de un barbero. Como ya habréis imaginado, la apariencia física del hidalgo es ridícula, y contrasta con la de los héroes de los libros. Y en el desarrollo de sus aventuras no tiene mejor suerte que con su aspecto. Su capacidad para combate es nula, a excepción del combate con el vizcaíno que milagrosamente gana. Además su capacidad hablando con la gente es increíble, pues casi todos sus interlocutores no solo acaban tomándole por loco, sino que además le golpean. En conclusión, a excepción de su combate con el vizcaíno y el rescate del Yelmo de Mambrino, no triunfa en ninguna otra aventura.

Por último he de destacar que los héroes de los libros de caballería siempre tienen una dama bella y de alta alcurnia a la que amar y dedicar sus triunfos. Y nuestro hidalgo no podría ser menos, aunque su dama no fuera precisamente noble o bella, sino la mejor saladora de puercos de la Mancha. En resumen, el personaje de Don Quijote es totalmente opuesto a los héroes arquetípicos de los libros de caballerías, aunque el tiempo ha puesto a este inútil caballero por encima de Amadís en la pirámide de la fama.

1 comentario:

ANTONIA dijo...

Es muy interesante la reflexión que has hecho: a veces los éxitos de un momento determinado quedan en nada con el tiempo y a la inversa las desgracias y/o sinsabores pasan a engrandecer con el tiempo, al personaje que las protagoniza.
¡Enhorabuena por tu texto!