12 de marzo de 2010

Mi lectura del Quijote

A principios del siglo XVII fue publicado “el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha “novela escrita por Cervantes llegando a ser uno de los grandes hitos de la literatura. Novela que evoca un poco como era y como se sentía el mismo Cervantes.
El argumento de la obra trata de un hidalgo que de tanto leer libros de caballería enloquece y decide hacerse caballero andante.
El fragmento que os voy a comentar trata de la aventura que don Quijote y Sancho tienen con unos molinos de viento. Don Quijote creyéndose que eran gigantes se dispone a atacarlos con su lanza. Sancho le dice que no son gigantes sino molinos pero don Quijote se empeña en atacarlos, como en consecuencia don Quijote tropieza con su lanza y se cae al suelo perdiendo la lanza y acabando así con el problema de los molinos o gigantes como seguía afirmando don Quijote. Por el camino don Quijote recuerda que una vez leyó que un caballero repuso su lanza con un tronco y así lo hizo don Quijote.
Al día siguiente de camino a Puerto Lápice don Quijote y Sancho vieron a dos monjes y una mujer que iba detrás de ellos. Don Quijote pensando que estos monjes la tenían secuestrada los atacó. Sancho le dijo que no eran más que frailes pero don Quijote no se vino a razones y les atacó. Los frailes huyeron corriendo cayéndose uno de ellos al suelo, Sancho intenta ayudarlo pero un mozo arremete contra él y lo deja inconsciente. Don Quijote fue a presentarle sus respetos a la señora pero su escudero arremete a don Quijote y le deja herido en un hombro.
Don Quijote y Sancho viven diferentes aventuras como la de los cabreros, vivaldo, o los gallegos (yangüeses).
La obra se estructura en tomo a LII capítulos con aventuras más o menos independientes enmarcadas por titulo significativo. Se puede notar el inicio narrativo del narrador y las posteriores intervenciones de Sancho y don Quijote.
Cervantes se esconde detrás de sus personajes en forma de ironía y burla. Sancho sirve para contrastar el idealismo quijotesco.
Don Quijote a lo largo de la novela seguirá luchando contra los fantasmas que el mismo creó. Quizás porque prefiera una locura que le guste a una verdad que le desilusione.

Beatriz Collado

1 comentario:

ANTONIA dijo...

A veces la verdad desilusiona, pero nuestra actitud es capaz de modificarla.
Enhorabuena por tu texto.